14 días, 9 llamadas, 7 picaduras repartidas por todo el cuerpo y 4 cucarachas asesinadas;
la última junto a mi última adquisición en Zara.
Lo cierto es que las últimas
semanas han sido muy intensas, tanto que he sufrido una sobredosis de
emociones. La euforia ha cegado mis ojos y la melancolía se ha encargado de
limpiarlos. El ser humano es caprichoso por naturaleza y en mi caso también muy
exigente. Cuando llevas persiguiendo un objetivo años y años y por fin consigues
alcanzarlo y te das cuenta de que no es suficiente, que la aventura de tu vida
acaba de empezar y que tú mismo eres tu único apoyo, tu eres la vía y el
ferrocarril, asusta, asusta y mucho. Pero dejando el dramatismo a un lado (me
cuesta bastante), tengo que reconocer que soy un chico afortunado. He
conseguido estudiar lo que quiero, donde quiero y hasta con la gente que
quiero.
Adiós a las discusiones
familiares, a las continuas reprimendas, a todas las excusas forzadas, al pomo
roto de la puerta del portal y a todas las callejas húmedas y frías que alguna
vez enturbiaron mi mente. Alejarme de casa
no solo me ha servido para escapar de esa protección excesiva y asfixiante que
venía sufriendo tiempo atrás, me ha ayudado para conocerme mejor, conocer mis
miedos, mis fobias, mis propios límites y todos mis intereses. Ahora sé que soy
menos tímido de lo que me creía, más limpio, más responsable pero igual de desordenado, eso sí. Intento ser lo más sincero posible
conmigo mismo aunque no siempre lo consiga, de ahí que en ocasiones pierda el control y no tenga ni idea ni de lo
que digo, ni de lo que quiero, ni de nada. Esto me traerá problemas, lo sé. Tengo
que ser más claro… De hecho, estoy planteándome seriamente introducirlo en mi
lista de propósitos 2012. (Hahaha Naaa es broma).
Estoy aquí, si. Aquí, donde
siempre he deseado estar. ¿Por qué entonces me siento fuera de lugar? Supongo
que será cuestión de tiempo. Esto de la independencia juvenil no es ninguna
tontería, ¡he perdido hasta la libido! INCREIBLE.
Ahora solo estoy yo, yo y mis planes frente a la vida. Aquí nada es regalado y mi
sonrisa se ha quedado anticuada… así que voy a ser valiente, voy a pelear duro. No hay escapatoria. Toma asiento, coge aire y agárrate fuerte, ahí fuera están preparados para morderte.
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