Exaltados nos dirigimos a la Gran Vía, donde nos esperan todos los demás. Impecables, casi de gala, para despedir una etapa más que intensa. Podemos notar la emoción en al aire, es nuestro momento. Decimos adiós a todos esos viejos momentos entre muros y pupitres, compañeros, amigos, profesores y algunos como yo, más drásticos, a mi querido y apreciado pueblo, Aracenita; que poco te voy a echar de menos. Hola vida nueva, nos vamos a llevar muy bien sabes...
Un hombre tranquilo, aunque solo a veces.
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