Siempre me ha gustado viajar y esta vez no iba ser menos. Me disponía a conocer una de las capitales más antiguas del mundo, Roma: la ciudad eterna. Es tal y como me la imaginaba, ruinas, romanos y fachadas gastadas en color ocre. Quizás demasiada historia para tan solo 7 días. Aún así he disfrutado al máximo visitando ligares como el Panteón, Piazza Navona, Piazza di Spagna, la Fontana, el Coliseo, el Foro y Trastevere.
Tras una semana recorriendo calles y museos de la capital, llegó la hora. Cuatro cruasanes, una taza de chocolate y vuelta a casa. Hogar, dulce hogar…
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