Siempre me ha interesado la gente como tú, inteligente y terriblemente sensible. Capaz de derrotar la soberbia con sólo un guiño. Tú, tú tienes ese don, el don de la palabra. Eres líder. Y transmites como nadie, y me elevas, y me bajas...Probablemente te haya idealizado demasiado, pues no te conozco realmente. Ni siquiera sé el color de tus ojos, ni de tu pelo, ni de tu boca. Si eres alto o tan pequeño como yo. Ni siquiera conozco el olor de tu piel, aunque sí lo que escondes bajo ella. Sobre tus manos ¿Grandes o pequeñas? ¿Suaves o rasgadas? Tal vez sea mucho más interesante imaginarte como pienso o quiero pensar que eres. La fantasía nos brinda esa opción. Vas a tener suerte amigo. ¿Cuándo nos ha decepcionado la fantasía?

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