Aún embriagado de colores, camino a casa apresuradamente. Como de costumbre, no puedo evitar darle vueltas a mi cabeza. Es un mal hábito que adopté de pequeño y que por mucho esfuerzo que pongo, no consigo corregir. Hay personas que aseguran que la vida debería contarse solo por aquellos momentos que te dejan sin respiración. Es un alivio saber entonces que este año casi muero asfixiado. Y ha sido divertido, incluso más de lo que esperaba. Y no solo eso, también resultó muy efectivo; si algo he aprendido estos últimos meses es a valorar el presente, y el dinero. Después de todo, el Empire State va a seguir estando ahí.
Llegados al final, agotaré mis últimos minutos escuchando un clásico como “Always on my mind”. Adoro los viejos clásicos y la comida italiana, consumir las tardes escribiendo sobre cualquier fantasía absurda y rockear en el pasillo. Nada de propósitos imposibles ni balances tendenciosos. ¡Felices fiestas a todooooos!

Nice blog nice posted
ResponderEliminar